sábado, 31 de marzo de 2018

¿POR QUÉ PUES TEMÉIS TOMAR LA CRUZ, POR LA CUAL SE VA AL REINO?




DEL CAMINO REAL DE LA SANTA CRUZ.


Estas palabras parecen duras a muchos: Niégate a ti mismo, toma tu cruz, y sigue a Jesús. Pero más duro será oír aquella postrera palabra: Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno.

Los que ahora oyen y siguen de buena voluntad la palabra de la cruz, no temerán entonces oír la palabra de la eterna condenación.



Esta señal de la cruz estará en el cielo, cuando el Señor vendrá a juzgar. Entonces todos los siervos de la cruz, que se conformaron en la vida con el crucificado, se llegarán a Cristo juez con gran confianza.


¿Por qué pues teméis tomar la cruz, por la cual se va al reino?

En la cruz está la salud, en la cruz  está la vida, en la cruz está la defensa contra los enemigos, en la cruz está la infusión de la suavidad celestial, en la cruz está la fortaleza del corazón, en la cruz está el gozo del espíritu, en la cruz está la suma virtud, en la cruz está la perfección de la santidad.

No está la salud del alma, ni la esperanza de la vida eterna, sino en la cruz. Toma, pues, tu cruz, y sigue a Jesús, e irás a la vida eterna. El vino primero, y llevó su cruz y murió en la cruz por ti; porque tú también la lleves, y desees morir en ella.


Porque si murieres juntamente con El, vivirás con El.
Y si fueres compañero de sus penas, lo serás también de su gloria.

Mira que todo consiste en la cruz, y todo está en morir en ella.

Y no hay otro camino para la vida, y para la verdadera paz, sino el de la santa cruz y continua mortificación.




Ve donde quisieres, busca lo que quisieres, y no hallarás más alto camino en lo eminente, ni más seguro en lo abatido, sino la senda de la santa cruz.

Dispón y ordena todas las cosas según tú querer y parecer, y no hallarás sino que has de padecer algo, o de grado o por fuerza: y así siempre hallarás la cruz. Pues, o sentirás dolor en el cuerpo, o padecerás tribulación en el espíritu.

Unas veces te dejará Dios, y otras te mortificara el prójimo: y lo que más es, muchas veces te descontentarás de ti mismo, y no serás aliviado, ni confortado con ningún remedio ni consuelo; y será preciso que sufras hasta cuando Dios quisiere.
Porque quiere Dios que aprendas a sufrir la tribulación sin consuelo, y que te sujetes del todo a El, y te hagas más humilde con la aflicción.

Ninguno siente tan de corazón la pasión de Cristo, como aquel a quien acaece sufrir penas semejantes.

de modo que la cruz siempre está preparada, y te espera en cualquier lugar; no la puedes huir donde quiera que fueres, porque a cualquier parte que huyas, llevas a ti mismo, Vuélvete arriba, vuélvete abajo, vuélvete fuera, vuélvete dentro, y en todo esto hallarás la cruz.

Y es necesario que en todo lugar tengas paciencia, si quieres tener paz interior, y merecer perpetua corona.



Si de buena voluntad llevas la cruz, ella te llevará, y guiará al fin deseado, adonde será el fin de padecer, aunque aquí no lo sea.

Si contra tu voluntad la llevas, la hiciste más pesada, y no obstante es preciso que la sufras.
Si desechas una cruz, sin duda hallarás otra, y acaso más pesada.

¿Piensas tu escapar de lo que ninguno de los mortales pudo?

¿Quién de los Santos estuvo en el mundo sin cruz y tribulación?

Nuestro Señor Jesucristo, por cierto, en cuanto vivió en este mundo, no estuvo una hora sin dolor.
Porque convenía, que Cristo padeciese, y resucitase de los muertos, y así entrase en su gloria.

¿Pues cómo buscas tú otra senda sino este camino real, que es el de la santa Cruz?

Toda la vida de Cristo fue Cruz y martirio, ¿y tú buscas para ti holgura y gozo?



Yerras, te engañas si buscas otra cosa que sufrir tribulaciones; porque toda esta vida mortal está llena de miserias, y por todas partes  está rodeada de cruces. Y cuanto más altamente alguno aprovecharé en espíritu, tanto más pesadas cruces hallará muchas veces, porque la pena de su destierro crece más por el amor.

Mas este tal, así afligido de tantos modos, no está sin el alivio de la consolación; porque siente crecer en sí  gran fruto de llevar su Cruz.
Porque cuando se sujeta a ella de buena voluntad, todo el peso de la tribulación se convierte en confianza del consuelo divino.

Y cuanto más se quebranta la carne por la aflicción, tanto más se fortifica el espíritu por la gracia interior.

Y algunas veces tanto es confortado con el afecto a la tribulación y adversidad, por el amor y conformidad con la cruz de Cristo, que no quiere estar sin dolor y penalidad, porque se tiene por tanto más acepto a Dios, cuanto mayores y más graves cosas pudiere sufrir por El.


Esto no es virtud humana, sino gracia de Cristo, que tanto puede y hace en la carne fragil, que lo que naturalmente el hombre siempre aborrece y huye, lo acometa y acabe con fervor de espíritu.

No es propio de la condición humana llevar la cruz, amar la cruz, castigar el cuerpo, y sujetarle a servidumbre; huir los honores, sufrir de grado las injurias, despreciarse a sí mismo, y desear ser despreciado; sufrir toda cosa adversa y dañina, y no desear cosa de prosperidad en este mundo.


Si te miras a ti mismo, no podrás por ti cosa alguna de éstas: más si confías en Dios, Él te dará fortaleza celestial, y hará que te obedezca el mundo y la carne.
Y no temerás al diablo tu enemigo, si estuvieses armado de fe, y señalado con la cruz de Cristo.
Disponte, pues, como bueno y fiel siervo de Cristo, para llevar varonilmente la cruz de tu Señor, crucificado por amor tuyo.

Prepárate a sufrir muchas adversidades y diversas incomodidades en esta miserable vida; porque así estará contigo Jesús donde quiera que fueres; y de verdad  lo hallarás en cualquier parte en que te escondas.

Así conviene que sea, y no hay otro remedio para escapar del dolor y de la tribulación de los males, sino sufrir. Bebe afectuosamente el cáliz del Señor, si quieres ser su amigo, y tener parte con El.

Remite a Dios las consolaciones, para que haga con ellas lo que más le agradaré.  Pero tú disponte a sufrir las tribulaciones, y estímalas por grandes consuelos; porque no son condignas las penalidades de este tiempo para merecer la gloria venidera, aunque tú solo pudieses  sufrirlas todas.




Cuando llegares a tanto, que la aflicción te sea dulce y gustosa por amor de Cristo, piensa entonces que vas bien; porque hallaste el paraíso en la tierra.
Cuando te parece penoso el padecer, y procuras huirlo, cree que  vas mal, y donde quiera que fueres, te seguirá el rastro de la tribulación.

Si te dispones para hacer lo que debes, conviene a saber, sufrir y morir, luego te irá mejor, y hallarás paz.

Y aunque fueres arrebatado hasta el tercer cielo con San Pablo, no estarás por eso seguro de no sufrir alguna contrariedad. Yo (dice Jesús) te mostraré cuántas cosas le convendrá padecer por mi nombre. Luego solo te quedara el padecer, si quieres amar a Jesús, y servirle siempre.

¡Pluguiese a Dios que fueses digno de padecer algo por el nombre de Jesús! ¡Cuán grande gloria se te daría ! ¡Cuánta alegría causarías a todos los Santos de Dios! ¡Cuánta edificación sería para el prójimo!
Pues todos alaban la paciencia, pero pocos quieren padecer. Con razón debieras sufrir algo de buena gana por Cristo; cuando hay tantos que sufren más graves cosas por el mundo.


Ten por cierto que te conviene morir viviendo; y que cuanto más muere cada uno a sí mismo, tanto más comienza vivir a Dios.
Ninguno es apto para comprender las cosas celestiales, si no se aviene a sufrir las adversidades por Cristo.
No hay cosa a Dios más acepta, ni para ti en este mundo más saludable, que padecer gustosamente por Cristo.

Y si te diesen a escoger, más debieras desear padecer cosas adversas por Cristo, que ser recreado con muchas consolaciones; porque así le serías más semejante, y más conforme a todos los Santos.
No está, pues, nuestro merecimiento ni la perfección de nuestro estado en disfrutar muchas suavidades y consuelos, sino más bien en sufrir grandes penalidades y tribulaciones.


Porque si alguna cosa fuera mejor y más útil para la salvación de los hombres que el sufrir, Cristo lo hubiera declarado con su palabra y con su ejemplo.
Pues manifiestamente exhorta a sus discípulos, y a todos los que desean seguirle, a que lleven la cruz, y les dice: Si alguno quisiera venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.

Así que leídas y bien consideradas todas las cosas, sea esta la conclusión:

Que por muchas tribulaciones nos es necesario entrar en el reino de Dios.


DE LA IMITACIÓN DE CRISTO
DEL BEATO TOMÁS DE KEMPIS



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1 comentario:

  1. Mensaje del Señor Jesucristo a su amada humanidad. 29abril18.
    Amados hijos de Mi Corazón Sacrosanto, Conságrense a Mí lo antes posible,
    la guerra inicia en breve y si no se consagran a Mí no podré rescatarles como pueblo Mío que son. Les Ama, Su Jesús.
    Amén, Amén, Aleluya.
    Aleluya, Aleluya, Amén.
    Gloria a Dios Omnipotente, Omnipresente en la Eucaristía.
    Amadísimo Sea El Padre Eterno por siempre, por los siglos de los siglos.
    Amén, Aleluya, Amén.

    Message of the Lord Jesus Christ to His Beloved humankind. 29April18.
    Beloved children of My Sacred Heart, Consecrate yourselves to Me as soon as possible, the war begins shortly and if you don´t Consecrate yourselves to Me I Will not be able to rescue you as My people. Love You, Your Jesus.
    Amen, Amen, Alleluia.
    Hallelujah, Hallelujah, Amen.
    Glory to God Omnipotent, Omnipresent in the Eucharist.
    Beloved Be The Eternal Father forever, for ever
    of the centuries.
    Amen, Alleluia, Amen.
    https://wattsappsdelcielo3.blogspot.com.es/

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