REVELACIÓN DEL INFIERNO

REVELACIÓN DEL INFIERNO
JUNTO A JESÚS FUE AL INFIERNO

LA HOMOSEXUALIDAD ES UNA ENFERMEDAD FUE RETIRADA DEL CATÁLOGO DE TRASTORNOS MENTALES, SIN NINGÚN ES

martes, 12 de junio de 2018

SAN ANTONIO DE PADUA Y LA MULA DEL HEREJE - MILAGRO EUCARÍSTICO DE RIMINI, ITALIA.




San Antonio De Padua
y
La mula Del Hereje



 Etimología: Antonio: "Defensor de la Verdad"

13 De Junio Fiesta en su honor.



Por dondequiera que pasaba, san Antonio de Padua era el flagelo de los herejes en virtud del maravilloso don con que refutaba sus objeciones y desenmascaraba sus calumnias contra la fe católica.



 Milagro Eucarístico de Rimini, Italia.

En el año 1227 Predicaba San Antonio de Padua en Rímini (Italia), situada junto al Adriático, entre los ríos Marechia y Ansa, era una de las ciudades principales de Italia, y en la cual los *herejes patarinos se habían hecho más fuertes,  desfigurando el dogma de la presencia real, reduciendo la Eucaristía a una simple cena conmemorativa.

*HEREJÍA ALBIGENSE (PATARINOS O CATAROS): rechazaban la divinidad de Cristo, la Tradición, los Sacramentos, la obediencia a la jerarquía eclesiástica. Promovían creencias esotéricas y extremistas.


Aquellos herejes se hubieran convertido con sólo la predicación del Santo de no haberlo impedido algunos jefes de aquella secta.


El principal de estos últimos se llamaba Bonvillo, y por su posición social, formación y elocuencia gozaba de gran prestigio. Por lo mismo, él fue quien levantó la voz de protesta luego de ver agotados sus argumentos.


La larga discusión terminó por recaer sobre el Augusto Sacramento de la Eucaristía.


Antonio, en su predicación, ilustró plenamente la realidad de la presencia de Jesús en la Hostia Santa. Mas los jefes de la herejía no aceptaban las razones del Santo e intentaban rebatir sus argumentos. 




Luego de grandes dificultades, el defensor del error fue reducido al silencio. Pero, si bien estaba derrotado no se había convertido; y entonces Bonvillo recurrió a un argumento extremo en desafío al santo:

–Dejémonos de palabras y vayamos a los hechos. Si con algún milagro puedes probar frente a todo el pueblo que el cuerpo de Cristo está presente de verdad en la Hostia consagrada, yo renegaré de mis ideas y aceptaré las tuyas.

–Escucha, pues, mi propuesta: tengo una mula en mi casa.

La dejaré encerrada durante tres días sin alimento alguno, y así la traeré a esta plaza.
Entonces, en presencia de todos, le ofreceré una abundante cantidad de avena, y tú le presentarás eso que, según dices, es el cuerpo de Jesucristo.

Si el animal hambriento abandona la comida para correr donde ese Dios que todas las criaturas deben adorar, conforme a tu doctrina, yo creeré de todo corazón la enseñanza de la Iglesia Católica.

El Santo, iluminado e inspirado desde lo alto aceptó la prueba y se retiró a implorar el auxilio de Dios con oraciones, ayunos y penitencias.



El día fijado vino gente de todas partes.

No era posible confundir la plaza en que se realizaría la gran prueba; católicos y herejes la desbordaban, presos de una expectativa fácil de imaginar.

En una capilla cercana, Fray Antonio celebraba la santa Misa con angelical fervor.

Llegó entonces el albigense tirando su mula, mientras un compinche traía el alimento favorito del animal, escoltado por una multitud de herejes que auguraban su victoria.

En ese momento, san Antonio salió de la capilla portando el cáliz con el Santísimo Sacramento.

La plaza quedó en silencio. Dirigiéndose a la mula, el santo clamó con fuerte voz:

–¡En el nombre y por el poder de tu Creador, el que pese a mi indignidad sostengo realmente presente en mis manos, yo te ordeno, pobre animal,  que vengas sin demora a inclinarte humildemente frente a Él, y así los herejes reconozcan que toda criatura se somete a Jesucristo, Dios Creador que el sacerdote católico tiene la honra de hacer descender sobre el altar!

Al mismo tiempo, el albigense puso el montón de avena bajo el hocico de la bestia hambrienta, incitándola a comer.

¡Oh prodigio! Sin prestar atención alguna al alimento que se le ofrecía, sin escuchar más que la voz de Fray Antonio, el animal se inclinó ante el nombre de Jesucristo y después doblo respetuosamente las rodillas ante el Santo que mantenía levantada la Sagrada Hostia, permaneció en esta postura hasta que San Antonio le concedió licencia para que se levantara.
  



Al ver esto los católicos estallaron en muestras de entusiasmo, al paso que los herejes se sentían aplastados por el estupor y la confusión.



Bonvillo cumplió su promesa y se convirtió de todo corazón a la fe católica, desde ese día se convirtió en uno de los cooperadores más activos del Santo *taumaturgo.; los herejes se retractaron de sus errores, y San Antonio, después de dar la bendición con el Santísimo en medio de una tempestad de vítores y aplausos, condujo la Hostia procesionalmente y en triunfo a la iglesia, donde se dieron gracias a Dios por el estupendo portento y conversión de tantos herejes.



*taumaturgo: persona que obra muchos milagros.


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